La mayoría de las almohadas pierden su forma y soporte original entre los 12 y 18 meses de uso, aunque muchas personas siguen usándolas por años sin darse cuenta del impacto que esto tiene en su descanso. Aquí te dejamos 5 señales claras de que es momento de cambiarla.
1. Te despiertas con dolor de cuello o espalda
Si notas molestias apenas te levantas y estas desaparecen conforme avanza el día, tu almohada probablemente ya no ofrece el soporte cervical adecuado.
2. Ya no recupera su forma
Dobla tu almohada por la mitad y suéltala. Si no vuelve a su forma original en pocos segundos, la espuma o el relleno ya perdieron su capacidad de soporte.
3. Tienes que acomodarla constantemente durante la noche
Despertarte varias veces para “arreglar” tu almohada es una señal de que ya no mantiene una posición estable para tu cuello.
4. Notas manchas, olores o alergias
Con el tiempo, las almohadas acumulan ácaros, humedad y polvo que pueden afectar tu piel y tu respiración, especialmente si tienes alergias.
5. Tiene más de 18 meses de uso diario
Incluso si se ve en buen estado por fuera, los materiales internos —especialmente en almohadas de espuma— pierden densidad con el uso constante.
Si te identificas con dos o más de estas señales, es un buen momento para conocer nuestras almohadas ergonómicas o hacer nuestro test de 4 preguntas para encontrar la ideal para ti.
Este artículo tiene fines informativos generales y no reemplaza una consulta médica. Si el dolor persiste, te recomendamos acudir a un especialista.